SABADO



A la domesticadora de estos versos...

Luchita.

Cuando me empiezo a quedar con tu cara y tu sonido en mi recuerdo

Y el momento es un silencio que interrumpen los cucarrones

Y mi compañero más cercano es un animal asustado;

En esos momentos te quiero

Quiero tus manos de tierra simple

Y tus palabras que conocen las leyes abstractas de una domesticación humana y material

Te quiero por tus pies; por tus rodillas; por lo que eres cuando no estas

Y por que estas cuando no eres

Te quiero por hoy

Y por que en medio de tus brazos se esconde una enredadera fresca,

Una flor de albahaca

Apenas capturable

Apenas premonitoria para mis brazos

Un lugar tranquilo en donde mis labios siempre buscan dejar un silencio

O tal vez una flor despeinada…

Un aruño entre paréntesis

O este simple recuerdo que reconstruye tu sonido

Y es una caja abarrotada de lo que eres cuando no estas

Mi compañía cuando empiezo a extrañarte

Una señal inequívoca de que me has estado domesticando.

Junio 4 de 2005.

No hay comentarios:

Publicar un comentario